Hebrón

Examíname, oh Dios

Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; Pruébame y conoce mis pensamientos; Y ve si hay en mí camino de perversidad, Y guíame en el camino eterno. Salmos 139:23-24

Cada vez al mirar a las personas familiares o amigos podemos darnos cuenta de muchas cosas entre ellas virtudes y defectos en ciertos aspectos del carácter de alguno de ellos, y en cierto modo podemos platicar y exhortar tratando de corregir por medio de la Palabra edificándonos así los unos los otros.

Pero el texto aquí en Salmos cap.139, por lo demás un gran Salmo escrito por David, éste hace énfasis en autoexaminarse y pedirle a Dios que aquello que no vemos el pueda ir tratando en nosotros, ponernos delante de aquel que nos conoce y ante quién nada podemos esconder.

La Biblia también de manera clara nos enseña que es en el corazón donde se ocasiona todo, es en esa parte interna del alma de la persona donde nacen todo tipo de pecados y nuestros actos externos solo son el fruto de ello (ver.Marcos 7:21-23), y el verso 24 de Sal.139 al final dice “y guíame al camino…” es decir; tomar una decisión de querer ser dirigidos por Dios pidiéndole en oración que nos guíe en sus caminos ( ver.Salmo 86:11) mostrando así nuestra real dependencia.

“Sólo una obra regeneradora de manera continua puede transformar toda la naturaleza humana y sólo el Evangelio puede hacernos ver que separados de Dios nada podemos hacer”.

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