Hebrón

La Sabiduría que proviene de lo Alto

—Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. (Santiago 1:5)

Cuando escuchamos la palabra Sabiduría, el tan solo oírla produce cierto respeto y reverencia, es algo invaluable, muy importante, tanto así que es un de los atributos de Dios. Esta no puede compararse al conocimiento o inteligencia humano, y sabemos que necesitamos de ella en nuestra vida diaria.

La verdadera Sabiduría no es nuestra y no es terrenal, proviene de lo alto, es pura, pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía. Así lo afirma la palabra de Dios (Santiago 3:17).

Necesitamos de ella para entender ciertos pasajes de la Escritura y para saber cómo reaccionar frente a circunstancias adversas que se presentan día tras día, la necesitamos para saber dirigir nuestras vidas de manera personal o familiar.

El verdadero creyente no pedirá sabiduría para presumir de ella, no pedirá algo para recibir retribución personal o alabanza de los hombres, sino que lo hará para ser un medio por el cual la Gloria de Dios y su Sabiduría sean dadas a conocer a los hombres.

Concede, pues, a tu siervo un corazón que entienda para juzgar a tu pueblo y discernir entre lo bueno y lo malo, pues ¿quién podrá gobernar a este pueblo tuyo tan grande? Y agradó delante del Señor que Salomón pidiese esto. (2 Crónicas 1:9-10)

“Pidamos lo que conviene, como el rey Salomón pidamos sabiduría”

Comentar