Hebrón
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Creer recompensa de Vida Eterna

El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él. (Juan 3:36)

El amor de Dios y el pecado

Existe una creencia general que si existe un Dios éste tendría que ser un Dios de amor, y en cierto sentido es cierto; solo un Dios de Amor sería un Dios Justo, de lo contrario solo sería un dios manipulable, capaz de ser moldeado por nosotros mismos de acuerdo al estado moral en que nos encontremos.

Mateo 22:37  Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. / aquí vemos que Jesús cita a Deuteronomio 6:5 y vemos que toda ley gira desde principio a fin en el amor a Dios primero y a nuestro prójimo después como consecuencia.

Si retrocedemos al Génesis la demanda de Dios contra el pecado no fue solo por la desobediencia de Adán y Eva, sino que dentro de esa desobediencia todo el amor que Dios les entrego en aquel lugar y su palabra fueron puestos en duda – (ver. Génesis 3:1 – ¿Conque Dios os ha dicho: No…?).

Cuando el pecado original entro al mundo, con el pecado la Biblia afirma que la muerte como resultado, una muerte espiritual y una muerte física (…así también la muerte se extendió a todos – ver. Romanos 5:12), fue un desligamiento de habitar en la presencia de Dios, pasando de ser criaturas puras a la imagen de Dios a seres caídos y contaminados por el pecado, dando frutos pecaminosos en nuestro accionar como muestra de lo que ahora éramos.

Ahora como hemos dicho la Biblia habla de un Dios de Amor, un Dios que ama y un Dios Justo, que hace justicia, fue por esa razón que Jesucristo según las Escrituras vino a tomar el lugar del pecador en la Cruz, porque si Dios Padre es Justo y hace Justicia, no podía dejar pasar por alto todos los pecados de la humanidad.

1 Juan 4:10 – En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó a nosotros y envió a su Hijo como propiciación por nuestros pecados. / Él nos amó primero

Juan 3:16 – Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. / Dio a su Hijo para Salvarnos al poner nuestra fe en él.

EL  QUE  REHÚSA  CREER

Creer que Dios es una deidad moldeable a estándares personales sería lo mismo que no creer en Dios, sino más bien seria hacerse a sí mismo como Dios, lo mismo que la serpiente(Satanás) les prometió a Adán y Eva en el principio (…seréis como Dios, conociendo el bien y el mal – ver. Génesis 3:5).

Ahora que tenemos un mejor panorama comenzamos con nuestro pasaje: “Juan 3:36”

El que cree en el Hijo tiene vida eterna…La fe en Cristo nos vivifica, ya que él es el Mesías anunciado por los profetas en el antiguo testamento, ya que en él se cumplen todas las profecías, tanto de donde nacería, descendiente del linaje de David, los milagros que haría, donde moriría, que resucitaría, y que salvaría al pueblo y al mundo entero de sus pecados entre otras profecías cumplidas.

pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida…El pasaje continúa diciendo que aquel que no cree no es que no crea porque no haya evidencia tanto en la creación como en la persona de Cristo, sino que no cree porque se rehúsa a creer, (Dice el necio en su corazón: No hay DiosSalmos 14:1), por tanto, no puede ver la vida porque esa vida está en Cristo como nos enseña la Biblia.

…sino que la ira de Dios está sobre él. / Cuando leemos ésta parte tiende quizás a asustarnos u ofendernos, “La Ira de Dios”, cuando conocemos al Dios de la Biblia y vemos su actuar a través de toda ella podemos entender que su carácter no cambia, sabemos que es un Dios de amor pero no por ello ignoramos toda justicia suya y no ignoramos su ira Santa, si no estamos vestidos de Cristo y amparados en su sacrificio la ira de Dios está sobre nosotros, y al decir esto no es que va a estar sino en que ya está sobre el hombre la condenación (…pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído – Juan 3:18).

EN  CONCLUSIÓN

Toda la Escritura se centra en un Dios Justo que no puede pasar por alto el pecado que está airado contra el pecado, un Dios que es Santo en toda su naturaleza, desde sus pensamientos más internos hasta sus acciones siendo todas justas y perfectas, pero al mismo tiempo un Dios de amor, un Dios sabio que hizo provisión por toda la humanidad al enviar a Cristo como sustituto, reconciliando al hombre con sigo mismo.

Todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo y nos dio el ministerio de la reconciliación: que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. – 2 Corintios 5:19

“Para tan gran multitud de pecados durante generaciones solo un ser Eterno pudo cubrir la inmensa deuda que el hombre tiene para con Dios, esto es para todo aquel que en él cree, Jesucristo”.

Gracia y Paz hnos(as)

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